| Minería y Glaciares. Un debate que merece mas |
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La relación entre Minería y Medio Ambiente es compleja y lo sabemos bien, sin embargo pareciera que hay quienes piensan que no pueden convivir, o sea que no debiera siquiera haber “relación” entre ambos. Como si estos dos términos se contradijesen por su propia existencia. Algunos (no todos) sectores ambientalistas piensan que el paraíso sólo puede darse si se elimina la minería, por lo que cualquier paso hacia espacios de negociación resulta harto imposible. Veamos por caso lo tocante al debate alrededor de la ley de protección de glaciares. En esta nota veremos desfilar diferentes opiniones en pos de ilustrar el debate que se halla en boca de todos. El Debate Según Greenpeace el debate actual se halla en un aparente“nivel de confusión”que imposibilita “el acceso a la mejor ley posible ni aporta al verdadero objetivo: la protección de los glaciares y del área periglacial. Por otro lado y al mismo tiempo, este estado de situación no permite que se atienda, con la urgencia que requiere, el problema de la minería de alto impacto que afecta a todo el territorio nacional. Es por eso que creemos que es necesario retomar un debate preciso en torno a la protección de los glaciares y al freno de la minería de alto impacto; dos temas que han adquirido una importancia superlativa en la opinión pública -en gran medida a raíz de las luchas de poblaciones movilizadas en todo el país en contra de la minería- y que hoy tienen, felizmente, la posibilidad de ser debatidos en el Congreso Nacional.” Greenpeace va por todo, y detallamos puntualmente el documento: Párrafo aparte mereceMiguel Bonasso, diputado por Diálogo por BA, quien desarrolló un proyecto que había sido sancionado por una unanimidad y luego vetado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en noviembre de 2008. Su iniciativa determina que las zonas a proteger son los glaciares y también las zonas periglaciares, es decir, el área de alta montaña con suelos congelados que actúa como regulador del recurso hídrico. De esta manera, en todas esas zonas queda prohibido el uso de sustancias contaminantes, la exploración y explotación minera o petrolífera, la construcción de obras de arquitectura o infraestructura -salvo para investigación científica- y la instalación de industrias. El proyecto de Daniel Filmus, diputado del oficialista Frente para la Victoria (FpV), toma distancia respecto del original que vetó la presidenta en un punto clave: elimina la denominación de "ambiente periglacial" que tenía el anterior, lo cual era indispensable para poder permitir que se realicen actividades productivas como la minería o extracción de petróleo en las zonas aledañas. La propuesta de Filmus señala que son las provincias las autoridades de aplicación y, por lo tanto, les permite que empiece a regir la ley en sus jurisdicciones sólo a partir de que cada una presente su inventario de glaciares. Cada uno puede pensar lo que quiera, puede elegir qué hacer y con quién, pero para pensar en un proyecto nacional debe ser empático. Entonces, la pregunta a formularse guarda relación con la viabilidad técnica y económica para la explotación sustentable del recurso, y con el hecho de alcanzar metas de desarrollo en las regiones beneficiadas. Lo que en Capital Federal resulta “extraño”, “perjudicial” no es comprendido así por quienes viven en San Juan; en otras palabras la realidad de los sanjuaninos cambió mucho a partir de la puesta en marcha de los yacimientos metalíferos. Por lo que habría que generar un debate que incluya todas las voces, ¿o acaso desde San Juan se dirime aquello que los porteños pueden o no pueden hacer? Algunos proyectosapuntan directamente a la defunción de la actividad minera de relevancia en la Argentina; otros son mas ambiguos en la medida en que anteponen intereses portuarios contra la posibilidad de crecimiento de las provincias menos favorecidas por la naturaleza, muy lejos de la pampa húmeda. Lo ideal sería discutir la producción minera con rigor científico y no tanto desde una postura político-ideológica. La recurrencia a la historia (tan de moda para posar por TV, pero tan poco aplicada) es inapelable. El propio “Domingo Faustino Sarmiento gobernador, en 1862, solicitó apoyo a Bartolomé Mitre: Ayúdeme señor Presidente con la minería y habrá satisfecho una ambición que es poder crear, transformar y realizar. Mitre lo escuchó y utilizó todas sus influencias convencido de la osada idea del prócer sanjuanino, la Compañía de Minas de San Juan. Bajo el lema "San Juan renace", la empresa extrajo ese año, solamente en Hualilán, 280 onzas de oro cada 50 kg, sin contar la plata. Una lección histórica que ayuda a entender lo que pasa ahora.” La minería es una industria que merece ser tomada en serio; discutida, debatida, elogiada, criticada pero con marcos científicos. Es tiempo de crecer en un país que debate su futuro con rigor y con ansias de justicia. El sector minero está ávido de ser parte del desarrollo del país, y sólo mediante consensos y acuerdos se pueden sentar las bases de un crecimiento de todos para todos. |
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