| Algunos mitos y verdades sobre la minería |
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Hay demasiados mitos alrededor de la minería en Argentina. En esta nota, que toma un aporte fundamental de Pablo Marcet en este campo, proponemos desterrar algunos de los más importantes en relación con el medio ambiente, la sustentabilidad y la responsabilidad social que son temas centrales de esta Fundación, y así aclarar verdades no sólo para la salud de la industria sino para la difusión de información cierta y veraz en la ciudadanía. • “La minería consume grandes cantidades de agua” Examinemos esta proposición que suele escucharse con bastante asiduidad. Uno de los puntos que más se le recrimina tiene que ver con los litros de agua que utiliza por día, y el daño que produce a las napas subterráneas. Damnificando a los productores agropecuarios y obstaculizando el desarrollo de otras industrias. Si bien es cierto que el consumo de La Alumbrera es de 50 millones de litros de agua por día, es necesaria la comparación con otras industrias para tener una medida real y dimensionamiento de la recriminación. Marcet apunta que esta cantidad equivale al consumo de aproximadamente 800 hectáreas de olivos. El plantea que en la región que abarca las provincias de Catamarca y La Rioja hay unas 30.000 hectáreas de olivos plantadas, por lo que se puede “calcular que la mina consume menos del 3% del agua que consumen los olivares de la misma región. Si a esto se le suman otros usos del agua (algodón, viñedos, aromáticas, embotelladoras, etc.) se puede deducir que la mina más grande del país consume menos del 1% del agua que se utiliza para la producción primaria en la zona”. • “Las explotaciones mineras no generan beneficios locales” A esta afirmación hay que remarcar que los beneficios que genera la actividad minera se los lleva principalmente el estado nacional bajo conceptos impositivos como retenciones, ganancias, etc. siendo un 3% las ganancias que quedan en la provincia dependiendo de cada provincia el retorno hacia el municipio minero. Por lo que recae más en la organización política y fiscal del país que en el funcionamiento de la industria minera. Sin embargo, cabe destacar el empleo tanto directo e indirecto que genera desde la construcción hasta la puesta en marcha de una mina, derramando productivamente en el crecimiento de los proveedores, y sectores como: capacitación, construcción de infraestructura destinados a mejorar los servicios locales. Además, remarca el autor, del aumento absoluto de las economías locales podemos agregar el aumento relativo de la actividad económica formal. • “El uso de cianuro en la minería está prohibido en el primer mundo” El tema del cianuro hay que tratarlo con mucha agudeza ya que causa mucho estremecimiento a todas aquellas personas que no conocen del tema. El cianuro es utilizado a nivel mundial y en más de 800 minas de oro y plata de todo el mundo. Es el principal método de recuperación de estos metales y cabe destacar que “típicamente se usan soluciones muy diluidas de cianuro de sodio, en rangos de 0.01% a 0.05% de cianuro (100 a 500 partes por millón)”. Además de ser reutilizado en los procesos industriales y degradado en su exposición solar o ante la oxidación. Incluso, a diario, aclara Mauret, estamos expuestos al cianuro a través de ciertas frutas y verduras, de la sal de mesa, del humo del cigarrillo, del escape de los vehículos y de la quema de basura. La experiencia mundial señala que no han habido inconvenientes tanto en cuestiones de seguridad y salud como en las referidas al medio ambiente y son realmente muy pocas las jurisdicciones que lo han prohibido. El caso argentino es bastante peculiar ya que tiene diversos casos de prohibición de provincias que no han tenido experiencias mineras a diferencia de Santa Cruz, San Juan y Catamarca que llevan adelante su proceso industrial con cianuro y no tienen problemas por esto. Asimismo, el valioso recalcar que la industria minera sólo utiliza el 10% del cianuro que se consume mundialmente y que funciona bajo sistemas comunes y transparentes de manejo de cianuro a nivel mundial. En Argentina, “existen códigos y procedimientos de manejo desde su producción, transporte y utilización final, de estricto cumplimiento bajo la ley ambiental minera” dice Mauret, destacando que en muchas otras industrias no se exigen estos controles y mucho menos estudios de impacto ambiental. |
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