La Pura (verdad) Minera PDF Imprimir Correo electrónico
La última película del director y reciente diputado nacional Fernando Pino Solanas es nada más y nada menos que una diatriba hacia la minería. Esto generó en todo el mundo minero una gran consternación, dado el alcance del ataque, y una sensación de bronca recorrió la industria entera. Desde el Gobernador de Catamarca y San Juan pasando por Cámaras del rubro, hasta empresarios y trabajadores se pronunciaron en contra del filme prolífico en inexactitudes y “falacias”.
En su documental “Oro impuro” –primera parte de su “Tierra sublevada”, la segunda posee el nombre “Oro Negro”- Solanas trabaja su filme desde una lógica elemental: la minería es mala, no hay matices para él. Todo lo que venga de esta industria es indigno y cruel para el medio ambiente y el mundo entero. No hay industria peor que la minería, nada es más contaminante y agresivo. Solanas, fiel a su estilo denunciativo, es categórico en toda la narración fílmica, no hay fisuras, ni conflicto argumental. Todo comienza de la misma manera en que termina. Es casi como un comercial publicitario pero invertido: la publicidad halaga y resalta los atributos de un producto; Solanas critica y descalifica todo de la minería.
El documental versa sobre la supuesta contaminación y la destrucción del medio ambiente en la zona cordillerana compartida por Chile y la Argentina. El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, el ex presidente Carlos Menem, autor del código minero que prohíbe al Estado explotar yacimientos, y Néstor Kirchner son muy criticados por no hacer nada por el cuidado del ambiente.
Las voces disidentes
Una de las primeras voces en salir al cruce del opus de Solanas, fue el gobernador de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, argumentando que “pretende sembrar miedo en la provincia” y luego añadió durante su exposición que “ataca a la minería con mentiras”. En su análisis sobre la película, Brizuela del Moral sentenció, respecto de las falacias que encuentra en la misma, que ”este señor, Pino Solanas, que habla de la minería y dice que se usa el cianuro (para la explotación minera) en Catamarca, es mentira; no se usa cianuro”.

Es interesante ver la cantidad de recursos retóricos descalificadores que se usan contra la minería. Si se está en contra de esta industria, el algo así “como el gran mal de todos los males”. Y eso resulta tan reduccionista cómo estar a favor sin buscar perfeccionarlo. La minería en los últimos años ha trabajado en nuestro país con estándares de calidad altos, que ninguna otra industria posee. Esto es uno de los argumentos más fuertes que se escucha ya que hay mucha gente trabajando en pos de que esta industria cada día opere superándose.


Según Brizuela del Moral, la película de Solanas “también miente con respecto al uso del agua y ese señor aspira a ser presidente de la República tratando de crear el miedo y el terror en Catamarca, y quiere que sigamos postergados. Yo me pregunto, ¿cuáles son los intereses? ¿A quién le vamos a reservar esos metales?”, reflexionaba retóricamente. La importancia de una cavilación como esta, al mismo tiempo, es una mirada acerca del país y de su proyecto como nación integrada. Como se preguntan mucha de la gente que vive en las provincias del norte: “es fácil criticar y hablar desde Buenos Aires”.
En relación con los criterios de verdad y mentira, Brizuela del Moral apoyó su discurso en los controles ambientales aplicados a la actividad minera: “se están realizando las pruebas a través de laboratorios privados, Gendarmería, Ejército, la Universidad de Catamarca y no encontramos absolutamente nada que pruebe contaminación (…) Tenemos que cuidar el ambiente, es cierto, y cuidarlo es responsabilidad del Gobierno y de toda Catamarca”. Luego con un nivel de altísima responsabilidad social, anunció que «si hubiera contaminación ambiental por la minería, como ya lo dije en Andalgalá, voy a ser el primero en hacer cumplir la ley que reglamenta el uso del medio ambiente y saldré con el pueblo a exigir el cierre de la mina.”
Si bien Brizuela del Moral se encargó de responder a Solanas, Gioja por su parte, eligió no responderle, pero negó que hubiera existido un pedido para visitar la mina. Sintético y contundente.
Por su parte, CÁMARA MINERA DE SAN JUAN y GEMERA redactaron un comunicado de Prensa denominado “Si callamos a veces no es porque no tengamos nada para decir”. Veamos esta cita textual de ese documento producido por ellos: “Los sanjuaninos llevamos muchos años y experiencias de trabajos mineros. En los últimos 15 años hemos podido sostener fuertes inversiones en este sector, manteniendo y aumentando nuestras producciones tradicionales e inaugurando la etapa de la gran minería, con producción metalífera, de escala internacional, a cielo abierto, de gran escala y con el uso de químicos como el cianuro, que son utilizados en la minería mundial, la del primer mundo y desde hace más de un siglo.”

Lo dicho demuestra el modo en que impacta la minería en la población, y cómo sienten propio algo que según la película es “un monstruo” alienante.


Otro de los puntos que resulta interesante en el comunicado es el que reza que “Esta actividad nos permite hoy agruparnos dentro de las pocas provincias que tienen superávit fiscal y no recurre al endeudamiento público para llegar a fin de mes. Somos la principal provincia receptora de inversiones del país, ubicándonos por encima de la provincia de Buenos Aires, gracias a las inversiones que hoy se están haciendo en nuestra actividad, y en otras industrias que ven en San Juan, un fuerte aliento a la producción y la sustentabilidad legal de las inversiones.”
El crecimiento de San Juan es un orgullo para los sanjuaninos y ese sentimiento está acompañado de una cantidad de certezas institucionales: “por imperio de leyes federales y provinciales específicas, todos los emprendimientos mineros en San Juan tienen que superar una rigurosa evaluación de impacto ambiental en la que existen consultas públicas y participación ciudadana apoyada en organismos públicos municipales,  provinciales y nacionales, ONG locales, ambientalistas, escuelas y universidades públicas y privadas.” Este tipo de evaluaciones habilitan a la posibilidad de creer en la industria, de creer en sus logros y las aspiraciones de crecer.

Esta carta pública plantea, al mismo tiempo, un desafío que tiene que ver con la manera que los pobladores de san Juan tienen de comprender el desarrollo de su provincia, y con el modo que tienen de defenderla. “Los sanjuaninos tenemos las puertas abiertas para mostrar cómo es la minería que genera desarrollo sustentable y que convive en forma armoniosa con el medio ambiente. No existe hoy una sola denuncia fundada que haya demostrado en fuero judicial alguno algún tipo de contaminación en el agua, aire, flora o fauna de nuestro territorio adjudicada a la minería.”


Finalmente, es interesante esta reflexión respecto del modo en que encuentran legitimidad en la industria: “Desde hace más de 60 años la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) viene formando ingenieros en minas para que trabajen con responsabilidad en emprendimientos a cielo abierto o subterráneos en el mundo. No vamos a permitir que algunos trasnochados pretendan convertirlos o mostrarlos como “asesinos” de su mismo pueblo y de su gente.” Esta frase final repone ostensiblemente el sentimiento de quienes tienen una pertenencia para con la industria, y de ninguna manera se consideran intimados por el filme de Solanas, sino que por el contrario lo rechazan de plano.
Los que vivimos en capital naturalizamos mucho nuestro smog y contaminación intrínseca a los grandes conglomerados urbanos. Quizá no podamos ver tan claramente lo que ocurre en las provincias respecto del funcionamiento de las industrias. Es importante escuchar la palabra de todos los sanjuaninos que en definitiva son quienes conocen y entienden la minería como una actividad lícita, sustentable y generadora de riqueza genuina.

Hay que comprender que el trabajo que se hace desde todos los estamentos de la industria minera es mancomunado y honesto, concienzudo y eficaz.
Y esto va más allá de los políticos de turno, tiene que ver con la comunidad y sus intereses y deseos. Hay que pensar es un país productivo y sustentable y ver la mejor forma de hacer compatible la minería con un modelo agrícola, industrial y turístico. Esto es fundamental, no sirven las acusaciones, los ataques inanes, sirve construir un país justo y sustentable.


 
Asóciese al Desarrollo de la Minería Sustentable

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