| Sudamérica, la promesa del éxito |
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El éxito minero de Sudamérica es una las tentaciones del resto del mundo. Grandes compañías de Europa y América del Norte están poniendo sus ojos en un fenómeno productivo que motoriza el desarrollo local. Operaciones en marcha, proyectos, exploraciones y cateos, entre otras actividades cifran la situación de excepción que se esta viviendo, la llegada de fuertes inversiones en infraestructura en este sentido es una huella del éxito. De esta manera, Sudamérica se está volviendo un territorio fértil donde abunda una gran competencia: operadores locales como Antofagasta, Codelco, CVRD o varias firmas medianas han juntado capital y se han lanzado a proyectos regionales. Sumado a esto, los interés europeos también son grandes, y mas aun los de América anglosajona. Chinos e hindúes, de igual forma, quieren invertir en una industria cada vez más grande y tentadora. La elección y la detección de oportunidades son el quid de la cuestión. Anticiparse al potencial competidor es lo que puede signar o no el éxito en la inversión. La estabilidad política del país así como la seguridad jurídica son puntos que las empresas evalúan así como también la eliminación de trabas al comercio. Uno de los aspectos mas valorados por las empresas extranjeras es el descubrimiento de zonas o segmentos vírgenes. En los últimos años diversos grupos multinacionales lograron llevar adelante proyectos propios en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Venezuela. De acuerdo con estimaciones que manejan las empresas: de unos U$S 40.000 millones en inversiones mineras que se realizarán en Sudamérica durante el quinquenio 2008/12, entre un 40 y un 50% se originará en compañías extranjeras. Las empresas extranjeras deben garantizarse que la moneda del país local en el que realizaran su inversión se mantenga desde que comienza el proyecto hasta que lo termina, dado que un aumento en la moneda local hace tambalear su tasa de ganancia. Y a su vez debe evitar las ineficaces estructuras burocráticas de los estados sudamericanos, ya que esto redunda en demoras para autorizar o llevar a cabo proyectos privados. Una de las claves a este respecto que han encontrado las empresas es pensar y actuar como compañías locales. Es decir, a través del empleo de ejecutivos comprometidos a largo plazo con sus entornos. Esto permite una mayor comprensión y compromiso con los equipos locales y una menor rotación que dificulta la relación con los equipos de trabajo. Este tipo de estructuras de fuerte componente local genera mejor entendimiento y conocimiento del lugar en el actúa la empresa. De hecho, el management local ha de desempeñar un papel clave en las relaciones con gobiernos, grupos de interés social la comunidad de negocios. En suma, Sudamérica se presenta como un desafío importante para el Hemisferio Norte. Esto debe ser aprovechado por ambos actores. Las empresas en su afán de avanzar en sus negocios y conquistar nuevos mercados productivos. Los países receptores de estas inversiones podrán poseer una llave de crecimiento garantizado dado los astronómicos números que manejan este tipo de proyectos. Entre ambos deben lograr establecer reglas claras y seguras en pos de roturar un terreno próspero en el que la única beneficiada sea la sociedad.
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