La Pequeña y Mediana Minería - Primera Parte PDF Imprimir Correo electrónico

Se suele señalar que, la pequeña y mediana empresa, constituyen la mayor expansión de todo proceso de industrialización y generación de empleo que, fundamentalmente el Estado, define al implementar las políticas destinadas a este campo del desarrollo económico. Estudios realizados por distintos organismos, nacionales e internacionales, se refieren con certeza a este logro.

En el país, en las postrimerías de los años noventa, el Estado puso en marcha un programa denominado de "Reconversión Empresarial para las Exportaciones", destinado especialmente a las pequeñas y medianas empresas. El objetivo estaba dirigido a asistir a las Pymes para la adquisición de capacidades técnicas que le permitieran orientarse de forma más apropiada al mercado externo. Recordemos que, en este sentido, la actividad de nuestras Pymes mineras, ha estado concentrada en un importante segmento a la exportación de minerales industriales y rocas ornamentales.

Adquiere trascendencia en la actualidad las políticas destinadas a este importante sector de la economía del país. Y en ese sentido la CEPAL - Oficina de Buenos Aires - ha realizado un importante estudio que ha estado a cargo de uno de sus consultores, el señor Juan Pablo Ventura, que al definir sus objetivos señala, entre otros conceptos, los siguientes aspectos:

"La concepción y el diseño del Programa - dice - reflejaron un esfuerzo por resolver problemas de desconfianza hacia la capacidad del Estado Nacional para cumplir los compromisos en los plazos pactados con las empresas, facilitar la accesibilidad a los programas públicos habitualmente caracterizados por múltiples y complejos trámites de ingreso, prestar soluciones a medida de las demandas y las necesidades, alcanzar un porcentaje adecuado de penetración en el universo de las Pymes exportadoras o con potencial exportador, pero respondiendo a las necesidades particulares de cada firma y dar cumplimiento a obligaciones financieras de pagos y reintegros, entre otros."

El programa ha comprendido aspectos como: "La construcción del diagnóstico exportador de las Pymes. Una síntesis del sector exportador argentino. Un análisis y evaluación del sector público. La participación del sector privado. La experiencia internacional. Los problemas y necesidades y una dimensión estimada de la demanda."

Las firmas participantes - según el informe señalado - se dividieron en cinco rangos de facturación. En la descripción por sectores tenemos que, para minería, se presentaron sólo 14 empresas frente a 670 empresas de origen industrial, 179 de origen agropecuario, habiendo superado, sin embargo, a empresas de la construcción y de las comunicaciones, aunque es importante tomar en consideración que en estos sectores las empresas son de gran porte.

 

La reconversión de las Pymes mineras

Recientemente, la Secretaría de Minería de la Nación ha firmado un convenio con la Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa para impulsar la asistencia técnica y financiera a productores mineros de todo el país. El objetivo está señalado en un Convenio de Cooperación. Según ha señalado el propio Secretario de Minería de la Nación, Ing. Jorge Mayoral, el citado instrumento está destinado a "promover el desarrollo y crecimiento de los micro, pequeños y medianos productores mineros del país" y que forma parte del Plan Minero Nacional 2004 - 2005.

En un marco de posibilidades de este sector, Mayoral señaló que esa acción del Plan Nacional Minero generará "simetrías de oportunidades a todos los sectores de la minería del país a los efectos de fortalecer el modelo productivo nacional" y, que además, "se desarrollarán análisis de la problemática del sector y se promoverá la modernización, reestructuración y reingeniería de las Pymes Mineras, alentando su productividad y competitividad, y preservando el medio ambiente"

 

La sucesión de hechos en la promoción de la minería

Frecuentemente señalamos por nuestra parte que, si "de Política de Estado se trata, indudablemente, debemos enfocar hacia dónde apunta y definir lo que representa para el sector la presencia de la pequeña y mediana empresa. El tema de nuestra política de Estado, que cuenta con un consenso generalizado y está basada en el precepto de la unanimidad es, en realidad, el tema que aún no ha definido la presencia de la pequeña y mediana empresa. Esto significa que, para incorporarla en su marco, deben armonizarse políticas que partan de un precepto - la unanimidad - y resuelvan su participación, procurando que su presencia participe en los procesos de desarrollo.

Una política de Estado - decíamos también - debe lograr el entendimiento de la actual configuración de la actividad minera que hoy se visualiza en el mundo. Visualizar las perspectivas que se abren en un futuro permanente, entender que la minería enfrenta un abanico de desafíos, tanto en el campo de la búsqueda de los recursos como en el de la explotación. Entender que su mayor fundamento, sostenido en los últimos años, estribó en la reducción de los costos de producción y la optimización de las operaciones, y que ya forma parte de una estrategia en la dirección y administración de una empresa. Es decir, no constituye un esfuerzo más, sino que está incorporado como parte de la labor de todo emprendimiento y, en consecuencia, su función va hacia un nuevo concepto de productividad.

La pequeña y mediana empresa minera ha sufrido dificultades de toda naturaleza a lo largo de un proceso de definiciones políticas, en todo orden y en toda dirección, particularmente en los años 70 y 80. Aquel entonces se decía que nuestra minería era "pequeña, pobre y dispersa". En general las opiniones, aún la de los profesionales de la minería, solían asegurar que nuestra minería era incipiente, poco conocida y que carecía tanto de la investigación como de los incentivos necesarios.

Sin embargo, aquel entonces también se observaba como una contradicción la existencia en el país de institutos y centros de investigación, incluso de empresas de asesoramiento sobre este campo, así como empresas que colaboraban en la preparación de proyectos destinados al aprovechamiento de los recursos minerales.

A finales de la década del 80 se decía: "No son muy halagadoras las conclusiones a las que se puede arribar en cuanto a cómo está la actividad de la investigación en el campo de la minería". Quienes realizaban esta tarea concluían en decir que la crisis general que vive el país y la ausencia total de una actividad minera, convergían en una nula acción investigadora.

"Una Mesa Redonda que organizara Panorama Minero a fines del año 1989, concentró a representantes de los institutos como el CIRGEO - Centro de Investigaciones en Recursos Geológicos - el Instituto de Investigaciones Mineras de la Universidad Nacional de San Juan, el Centro de Investigaciones para las Industrias Minerales - CIIM de la SEM, Fundación Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán y el Centro de Investigaciones Geológicas de la Universidad de La Plata, cuyas conclusiones señalaron los siguientes aspectos: "No tenemos pautas políticas, es decir, no sabemos qué se quiere de la minería, o si la minería requiere de un tratamiento especial o, en definitiva, si la realidad minera es consecuencia de la realidad del país".

No pudo arribarse a un consenso sobre qué significaba minería en el país. Se dijo que "la minería sufre un desamparo en largo tiempo que, algunos calculaban en más de 40 años. Y se afirmaba que ello era la razón para que la minería no pudiera ser evaluada, sobre todo teniendo en cuenta que su participación en el PBI era de tan solo el 0,3%, composición que, incluso, se previa para los años 90".

En la década de los años 90 - lo hemos señalado reiteradamente - las principales leyes mineras del país no consideraron la situación de la pequeña minería, aunque es muy probable que los legisladores tuvieran en cuenta la vigencia del Código de Minería, por el cual muchos aspectos de la situación de la minería estaban resueltos. En lo atinente a los incentivos promocionales, la ley de promoción minera por la cual las empresas gozaban de un apoyo financiero que les permitía cubrir los costos de exploración hasta un 80%, fue dejado sin efecto al sancionarse la Ley 24.196 de Inversiones Mineras, lo que significó que la pequeña y mediana empresa minera no pudiera resolver muchos de los problemas que representaba la inversión frente a los problemas de la libertad de comercio, la apertura de los mercados, la competitividad internacional, etc.

 

Aparecen las preocupaciones por la situación de la pequeña minería

Esta situación que se prolongó por toda la década de los años noventa tuvo como resultado un duro estancamiento de la pequeña y mediana minería. Al iniciarse el nuevo Siglo, desde varios frentes, tanto políticos, como profesionales, comenzaron a formular graves preocupaciones por esta situación, surgiendo, por un lado, fuertes reclamos dirigidos a lograr nuevas políticas que pudieran rectificar rumbos y posibilitar el encaminamiento de este sector. En el Congreso de la Nación se sancionó una importante ley de creación de un "Régimen de Fortalecimiento y Promoción de las Pequeñas y Medianas Empresas Mineras", que incluía a Proveedores del sector minero.

Sus objetivos estaban delineados en el Art. 1º de la propia ley que señalaba: 1) El fortalecimiento de la competitividad de las Pequeñas y Medianas Empresas del Sector Minero. 2) La Generación y Mantenimiento de Fuentes de Trabajo. 3) El Desarrollo de las Economías Regionales. 4) La Generación de Condiciones Favorables a la Inversión. 5) La Intensificación de la Exploración y Explotación de los Recursos Minerales existentes, a través de Proyectos Ambientalmente Sustentables. 6) El Incremento en la Exportación de productos Mineros. 7) Facilitar la accesibilidad al crédito.

La ley tenía como a beneficiarios a "las personas físicas domiciliadas en la República Argentina, las personas jurídicas constituidas en ella y las sucesiones indivisas que desarrollen por cuenta propia las actividades definidas por el artículo 3º de la Ley que, según su texto están contempladas en el Capítulo III de la Ley 24.196.

La Ley en sus 25 artículos enumera todas las circunstancias en que se beneficia a este sector.

En sus principales fundamentos la Ley hace referencia a que "la minería reviste un carácter prioritario en la formulación de la estrategia del desarrollo nacional, sobre todo en función de su rol como dinamizadora de las economías regionales. En tal sentido, en el contexto actual de nuestra realidad económica y social, es necesario priorizar, en el diseño de las políticas activas para la minería, a dos sectores de importante potencial de conocimiento y desarrollo como son, el de las pequeñas y medianas empresas mineras y las proveedoras de bienes e insumos para el sector minero".

Este escenario establecido por la Ley de fortalecimiento y promoción de las pequeñas y medianas empresas mineras, es el que, en la actualidad, la Secretaría de Minería de la Nación, promueve y desarrolla mediante medidas que están consubstanciadas con las disposiciones de este régimen vigente.

 

Las nuevas gestiones a nivel oficial

En la entrevista que hemos sostenido con el Secretario de Minería de la Nación recientemente (ver edición Panorama Minero Nro. 297), hemos sido informados de la permanente gestión que viene realizando el organismo oficial y, personalmente, su titular. Nos dijo que "están muy empeñados en generar políticas activas para tratar de que los escenarios en que se desenvuelve la pequeña y mediana empresa minera sean los óptimos para poder seguir adelante: Uno, para que los que están produciendo tengan continuidad, previsibilidad y sustentabilidad. Dos, para que los que están intentando desarrollar un proyecto tengan un camino allanado para que la inversión y la experiencia sean exitosas".

Más adelante nos dijo: En este sector, que es muy amplio y diverso, necesitamos crear emprendedores, porque estamos convencidos de que debemos ampliar el universo de actores, - diría yo que tenemos que "parir" emprendedores - porque estoy preocupado con el bajo índice de "natalidad" de emprendedores en nuestra minería. Si logramos que esto se produzca tendremos seguramente un mayor dinamismo en el sector."

 

La opinión de CEPAL

Finalmente señalemos los puntos de vista fundamentados por CEPAL, referente a este tema de trascendental importancia en las actuales circunstancias, que está referido a la pequeña minería. Dice al respecto: "Al inicio de la década pasada se afirmaba que era imperativo modernizar la minería, sus instituciones y su estructura normativa. Se debatía en todos los círculos mineros la forma de adelantar ese proceso, para incorporar al sector profundas transformaciones que permitieran su vinculación con el capital internacional, así como la manera de aligerar los trámites y propiciar una inserción más profunda y vigorosa de la minería en las economías nacionales - y nosotros diríamos: en las economías regionales, entendiéndose como tales las que están alejadas de las posibilidades que disfrutan las grandes urbes del país".

"Se argumentaba que los papeles del Estado y del sector privado no estaban bien definidos ni separados, por una parte en la labor de apoyo a la pequeña minería y por otra en el desarrollo local de áreas mineras. Los mineros se quejaban de que en no pocas ocasiones esos recursos se utilizaban con fines electorales partidistas o que no eran empleados para llevar a fondo los procesos de asistencia técnica".

"Por otro lado, las empresas de mayor tamaño sentían que estaban asumiendo responsabilidades traducidas en una elevación de sus costos operativos, para atender demandas sociales y requerimientos de infraestructura que no les correspondían y que, por su parte, los órganos de gobierno no atendían sus demandas de protección legal y física, tanto para sus títulos e instalaciones como para sus trabajos, faenas y equipos".

"En este contexto, en algunos países de la región, se decidió que era necesario apartar al Estado de la actividad minera operativa, asignándole labores de administración del recurso, como dispensador de títulos y derechos, promotor de inversiones y garante de un clima propicio para la inversión privada".

 

La experiencia de Argentina

"En Argentina, por ejemplo - dice la CEPAL - como se carecía de una cultura minera y la actividad no tenía el arraigo en la sociedad, se requería un plan agresivo de captación de inversiones en medio de un marco jurídico propicio y estable. Fruto de ello fue el Acuerdo entre el gobierno central y las provincias sobre aspectos tales como regalías y competencias. En este punto es menester decir que en el caso argentino, si bien no se puso gran énfasis en la pequeña minería, de manera colateral se desarrolló el Programa de Apoyo a la Minería Artesanal, que atendió a los productores de minerales industriales, rocas y materiales de construcción. El esfuerzo hecho, al parecer, no logró la inserción plena de este estrato en el contexto económico, al punto que en una reciente publicación electrónica no se menciona siquiera este renglón de la actividad productiva minera argentina".

 

La visión política sobre la pequeña minería

Si bien es cierto, en nuestro país, hemos puesto el acento en la carencia de políticas vitales para la pequeña y mediana minería, en todo el periodo en que cumplimos nuestra función de informar, en la actualidad, la preocupación se da en organismos de nivel internacional, como es el caso de CEPAL. A este respecto este importante organismo de Naciones Unidas señala:

"Las manifestaciones políticas en favor de la llamada pequeña minería siguen siendo escasas. No existe una actitud sostenida, estable y acompañada de recursos para desarrollar este estrato de la producción minera. La mención política más determinante data de 1996, cuando los ministros y autoridades mineras de la región se reunieron en la Primera Conferencia Anual de Ministros de Minería de las Américas en Santiago de Chile, señalando su preocupación por los problemas que enfrentaba la producción minera en pequeña escala, situación que involucraba e involucra hasta la actualidad, aspectos políticos, económicos, sociales y ambientales. En esta ocasión los ministros y autoridades mineras se informaron de las particularidades de cada uno de los países de la región y precisaron que el tratamiento a la pequeña minería debería encuadrarse dentro de la urgente necesidad de modernizar la institucionalidad minera, de acuerdo a los siguientes lineamientos centrales:

  • Reformar las políticas y accesos dirigidos a intensificar la exploración y explotación de yacimientos minerales, y la cooperación intracontinental para modernizar las instituciones vinculadas al desarrollo de la minería.
  • Mejorar las relaciones entre los organismos encargados de la administración de concesiones mineras e intensificar el intercambio de experiencias entre los servicios geológicos y otras agencias gubernamentales encargadas de la minería.
  • Estimular las relaciones entre las empresas e instituciones nacionales e internacionales con el objetivo de facilitar la capacitación, el perfeccionamiento profesional y académico, la investigación científico-tecnológica, la transferencia de tecnologías y la protección al medio ambiente en el ámbito minero.

 

Conclusiones

Decíamos oportunamente que esta situación significaba un desafío, no sólo para el gobierno, sino para la sociedad en su conjunto. ¿Cómo lograrlo en nuestro país? ¿Aunque estemos lejos unos y otros y no tengamos la cultura ni la formación profesional de países como Estados Unidos o Japón? ¿Cómo formalizar la idea de una pequeña y mediana empresa que de eso de trata? ¿Cómo construir las bases que permitan asegurar su participación?

Vivimos en una constancia de señalar que nuestro sector es, sin lugar a dudas, una muestra palpable del cambio producido, en relación a todos fundamentos que se señalan a nivel continental. Es el sector donde se ha dado un claro ejemplo de transformación estructural, de eficiencia legislativa, de creatividad en el manejo de los instrumentos técnicos y científicos para la investigación y aplicación de los recursos, de reordenamiento de las funciones del Estado, tanto a nivel nacional como a nivel provincial. Se han abierto las fronteras del país y se ha dado lugar a la participación del capital extranjero, se han saneado los intrincados procesos de concesión minera y se ha dado lugar a que la empresa privada, sea la que en definitiva, realice la tarea de explotar los minerales. En este contexto debe estar comprendida la pequeña y mediana empresa minera del país.

 

 

 
Asóciese al Desarrollo de la Minería Sustentable

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Más información en: http://www.alumbrera.com.ar/art-037.asp http://es.slideshare.net/reporteminero/minera-alumbrera-informesostenibilidad2012    

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