Los términos más importantes para saber qué es la minería y cómo se desarrolla una mina PDF Imprimir Correo electrónico

Uno de los propósitos centrales en la comunicación masiva de la minería reside en lograr acercarla al ciudadano común. La minería debe ser comprendida por todos. Y este objetivo, parte de la agenda minera en los últimos años, reviste importancia en la medida que la industria se propuso hacer conocer la necesidad –y ésta es una palabra esencial, y no meramente un desplazamiento retórico destinado a exagerar la naturaleza de la industria- del uso los metales en nuestra vida cotidiana.

En esta “bajada” del expertise minero para el entendimiento de todos, personas de la talla intelectual de Eddy Lavandaio realizan un vital esfuerzo de vulgarización de la industria. En las próximas líneas se desagregan en detalle una cantidad de conceptos que nos permiten aprender -y aprehender- de qué hablamos cuando hablamos de minería.

Minería en pocas (y excelsas) palabras

Como siempre es bueno empezar por el principio, de manera que definir qué es una Mina resulta la primera tarea. En palabras de Eddy Lavandaio, “el cuerpo o la masa mineral que se extrae o se pretende extraer de una mina es el yacimiento o depósito mineral. Técnica y económicamente es el punto de partida de la minería. Para que exista una explotación minera debe haber un yacimiento.”

Como se trata de no caer en abstracciones, n tecnicismos, ni de dar nada por entendido lo importante es definir todo. Por eso cuando nos encontramos con la palabra Yacimiento es menester ponerla en caja: “geológicamente, un yacimiento mineral se define como una concentración de una determinada sustancia mineral, susceptible de ser aprovechada con beneficio. Se habla de una concentración porque la sustancia en cuestión puede encontrarse en muchos lugares como componente común de las rocas pero, para que sea considerada como un yacimiento, debe reunir ciertas características de calidad, forma y cantidad que superan lo común.”

Veamos un ejemplo ilustrativo que además muestra alguna singularidad de la industria: “casi todas las rocas superficiales contienen aluminio (en promedio 8%). Sin embargo, en pocos lugares hay yacimientos de aluminio porque para ser explotable tienen que presentarse en forma de óxidos, contener más del 30% de metal, en una cantidad suficiente para justificar una inversión y tener una forma que permita su explotación económica.” Es decir, no se trata simplemente de “hallar” el yacimiento, y está más que claro que no es cuestión de suerte, sino que además de encontrar el metal allí presente, éste debe estarlo en determinadas condiciones para su explotación.

Otro de los aspectos para observar es la Forma ya que permite explicar cómo se comprende a la mina en tanto espacialidad. Según Lavandaio para dar cuenta de la misma se busca “asimilar la forma de un yacimiento a la de un cuerpo geométrico, aunque diste mucho de ser un cuerpo perfecto. (…) Algunos yacimientos tienen forma de anillos, cilindros, monturas o lentes, y muchos poseen formas tan irregulares que no pueden compararse con ningún cuerpo geométrico.”

Luego de entender que las minas poseen una forma, debemos saber que las mismas se clasifican según el Tamaño. Clásicamente, los yacimientos son divididos en pequeños, medianos y grandes, aunque, aclara Lavandaio “no siempre se usan las mismas cifras para distinguir los tres tamaños. En materia de yacimientos de cobre, suele aceptarse que los yacimientos grandes exceden de 100 millones de toneladas de mena, los medianos tienen entre 10 y 100 millones, y los pequeños no superan los 10 millones.”

Para visualizar siempre un ejemplo viene como anillo al dedo: los yacimientos Pachón (San Juan), Bajo de la Alumbrera y Agua Rica (Catamarca) poseen reservas que promedian los 700 y 1.000 millones de toneladas, de esta manera se los puede clasificar dentro de los grandes yacimientos de cobre.

Como sabemos las minas se erigen en un territorio específico, y si bien existen excepciones, por lo general se ubican en zonas no céntricas, de este modo el próximo aspecto a observar es la Ubicación. En nuestro país “las minas no suelen estar cerca de las ciudades. Además, por razones geológicas, casi siempre están en las zonas montañosas o de relieve irregular, y son muy escasas en zonas de llanura. Estas condiciones limitan las posibilidades de la gente de observar este tipo de centros productivos, por lo cual la mayoría de nuestros habitantes desconoce cómo son y cómo funcionan.”

Argentina, asimismo, es un país híperconcentrado –e hipertrofiado- en su “enorme cabeza” que es Buenos Aires, por lo que esto dificulta aún más la comunicación y la sabiduría sobre una industria ajena a su “centro”.

“Los geólogos dicen que los yacimientos están donde se encuentran –continúa Lavandaio-; esto se dice a modo de comparación con otros emprendimientos económicos para los cuales podemos elegir la ubicación más adecuada para su desarrollo. A las minas hay que buscarlas y encontrarlas. Y una vez que se encuentran, no se pueden cambiar de lugar. Esta sola circunstancia, a veces, puede hacer inviable un negocio minero porque la ubicación puede ser totalmente inadecuada. Por ejemplo, en la cordillera de los Andes hay muchos yacimientos de caliza que no se explotan porque están lejos de los centros de consumo. En cambio, en Entre Ríos (en el pasado) y en Buenos Aires se explotan calizas aunque son de muy baja calidad, porque hay una demanda cercana.”

Lo que sí hay desde el punto de vista geológico, son áreas o regiones que poseen condiciones favorables para la existencia de determinados yacimientos. “De manera muy general, en Argentina hay más posibilidades de encontrar yacimientos metalíferos en las áreas con relieve del oeste y del sur, que en las zonas llanas del este. No obstante, hay excepciones. Las mayores reservas de titanio del país se encuentran en la costa de la Provincia de Buenos Aires, cerca de Bahía Blanca” puntualiza Lavandaio.

Vayamos ahora a la palabra Composición. Es dable considerar a “un yacimiento como una masa mineral aprovechable, con una forma y un volumen determinados. Pero esa masa puede ser aprovechable en su totalidad, como en el caso de una arena para construcción o una arcilla para elaborar ladrillos comunes, o como ocurre muy a menudo, puede ser una mezcla de una sustancia útil con otra que no lo es.” Esto quiere decir que la empresa que explota un metal no lo encuentra y simplemente lo extrae con una herramienta tecnológica, más bien se trata de un proceso sofisticado y complejo. La Tierra nos provee de su enorme riqueza pero nos exige inteligencia para su aprovechamiento.

En otras palabras, los yacimientos “son masas heterogéneas. Es decir que si tomamos dos muestras de distintos lugares de un solo yacimiento, esas muestras tienen diferente composición. Por eso, cuando se habla de las características físicas y químicas de un yacimiento, en realidad se hace referencia a un promedio. En los yacimientos metalíferos vetiformes, la mena tiene una participación importante en la masa de la veta (por ejemplo, un 10 % o más). En los yacimientos llamados diseminados, la participación de los minerales metalíferos es muy pequeña (alrededor de 1 %). Por el contrario, el tamaño de las vetas es generalmente pequeño y el de los yacimientos diseminados es muy grande.”

La sofisticación a la que referíamos antes puede readquirir valor en los pasos próximos del proceso ya que nos toca hablar de otra palabra muy preciada que es la Calidad. Dice de manera ostensible Eddy Lavandaio, que resulta de “fundamental importancia conocer la calidad de la sustancia mineral del yacimiento ya que, en la práctica, sólo pueden venderse o aprovecharse sustancias que cumplan con las especificaciones que requieren las industrias consumidoras.

La calidad, según el caso, se expresa de manera diferente. En minerales metalíferos es costumbre expresar la ley o tenor, que es el contenido de metal por unidad de peso, en forma de porcentaje.”

Puede decirse que para representar la idea de Calidad es posible utilizar diferentes maneras en función del uso o bien del destino de la sustancia mineral. Complejizando esto, cabe decir que “un mismo mineral puede tener más de un uso, y para cada uso tener requerimientos diferentes de calidad. Por ejemplo, una caliza para fabricar cal debe tener un mínimo de 95% de carbonato de calcio, pero para fabricar cemento portland es suficiente un contenido de 78%. (…) En definitiva, la calidad debe expresarse de tal manera que se evidencie si es apto para su uso, de acuerdo a las especificaciones industriales o a las normas, si es que existen” afirma Lavandaio.

La calidad de un mineral supone la poseer y analizar un importante número de muestras, teniendo en cuenta técnicas especiales para cada caso. Asimismo no es una verdad de perogrullo decir que “es difícil que en la naturaleza se presenten yacimientos de sustancias que se ajusten exactamente a las normas y especificaciones de la industria”. De manera que, el trabajo que hace la empresa minera radica en que los minerales extraídos “son objeto de un proceso de tratamiento o preparación destinado a modificar las características de los minerales de tal manera de hacerlos aptos para su aprovechamiento industrial.”

En Bajo de la Alumbrera, la roca mineralizada que allí se explota posee 0,7 % de cobre y en este estado “no es apto para su fundición. Por ello, la mina cuenta con una planta de tratamiento que separa los sulfuros de cobre de los otros componentes de la roca que se extrae de la mina. El producto de ese proceso se llama concentrado, tiene entre 28 % y 30 % de cobre y es apto para la fundición.”

En suma, se trata de comprender la compleja trama de la que está compuesta la industria minera. Queda claro con lo dicho que lejos esta de ser una industria sencilla y, al mismo tiempo, su importancia es clave para el desarrollo de la vida actual.

Esta nota fue al mismo tiempo que un ejercicio de vulgarización, un movimiento de reflexión cuyo interés habita en que todos y todas logremos asir la tarea de la minería. Se trata de que la minería sea una industria sustentable, que su razón de ser sea facilitar nuestra vida, por lo tanto es fundamental que la podamos percibir como una aliada d nuestro presente y nuestro futuro.

 
Asóciese al Desarrollo de la Minería Sustentable

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