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“Los que laburamos en la minería argentina, somos argentinos. (…) Los que hablan de la minería desde cerca del obelisco no conocen los proyectos mineros de los que hablan” (…) “En Argentina, cualquiera habla de cualquier cosa” Héctor Laplace.
La frase preliminar funciona no sólo como un epígrafe, también constituye algo así como una declaración de principios, una expresión consistente y sesuda. No es el interlocutor el dueño de una empresa, tampoco un funcionario minero, está hablando un representante de los trabajadores. Sus palabras tienen amplia resonancia por la crudeza de sus afirmaciones, y la profundidad de su razonamiento. Como siempre insistimos se puede estar a favor o en contra de algo, lo que no se puede es omitir una opinión desconociendo el todo y cada una de las partes. Hay que tratar de acercarse y mirar las cosas desde adentro, y si eso no es posible hablar con los que están adentro. En esta nota repasaremos la visión profunda de un representante gremial y en sus palabras tendremos la oportunidad de mirar la realidad minera desde otro lugar. Laplace enuncia desde un lugar propio, desde la visión del que trabaja Héctor Laplace, Secretario General de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) manifiesta el sentimiento de muchos: “Hay actores de la política argentina que se manifiestan abiertamente contra la actividad pero (esto) mayormente tiene que ver por desconocimiento y en definitiva por perseguir objetivos políticos”. El titular de AOMA expresó su desencuentro con diversos políticos, pero en el fondo es un desencuentro respecto del desconocimiento que se tiene sobre la industria. “Es muy difícil explicarle a la gente lo que trae aparejado la actividad minera, particularmente por dónde la desarrollamos. Porque convengamos que es muy fácil hablar desde la Capital Federal de nuestra actividad minera. Pero a mí me gustaría saber cuántos proyectos conocen” quienes “tanto hablan de la actividad minera aquí muy cerca del obelisco. ¿Cuántos proyectos conocen?”. El carácter retórico de su reflexión debería animar una cavilación hacia todos los sectores sociales en la medida en que deben tener en cuenta qué piensa la gente que participa de tales proyectos. La frase siguiente deja en claro el pensamiento profundo y juicioso de Laplace:
“entonces debo decir muy claramente desde el punto de vista de los trabajadores que nosotros estamos discriminados injustamente desde la política; desde algunos sectores de la política, porque lamentablemente aquellos que nacemos mineros tenemos muy poca chance de crecer en otra actividad que nos sea la actividad minera”.
Esta conclusión arroja una idea de los más interesante porque insta a quienes creen que la minería es un Mal les acerquen propuesta de inserción laboral y bienestar. Porque si mañana no hay mas minería en el país se debe efectuar una propuesta para esa masa de trabajadores que esta industria incluye y da bienestar. La minería y toda la sociedad deben debatir acerca de sus límites, de la necesidad de cuidar el ambiente, de que la interacción sea sana. De que el bienestar sea materia de consenso, y no una idea unidireccional bajada al resto de la población.
Todos a favor de todos
La minería tiene que estar a favor de todos, o para ser más claro: a favor de toda la sociedad, pero asimismo todas las industrias tendrían que hacer lo propio. Los logros de la minería tienen que redundar en un derrame hacia todos los sectores involucrados, y también debe encargarse de que el medio ambiente no sea afectado. Pero esto también implica que las actividades puedan aportar su grano de arena sin ser señaladas como disruptivas per se. Según Laplace los ataques a la industria tiene que ver con “dos aspectos que son básicos. Por un lado, tiene que ver con un ataque que no se condice con lo que se pregona, simplemente por un lado se ataca la cuestión del trabajo y por otro lado se ataca a nuestra actividad y en ese sentido creo que hay una incongruencia en cuanto a lo que se está planteando a partir de fundamentalmente en algún caso de desconocimiento y en algún otro caso son cuestiones políticas indudablemente”. Respecto de las críticas ambientales que recibe la industria minera a diario, Laplace señala estar “absolutamente en desacuerdo. (…) se habla por ejemplo de la polución ambiental que hay en Minera Alumbrera y lo que esto implica en localidades como Belén o San María que están distantes a más de 100 Km. del proyecto. Me pregunto y creo que esto debería ser un interrogante que todos nos tendríamos que plantear, si produce tanta acción nociva contra la población que están a más de 100 Km ¿Qué pasaría con los trabajadores que estamos todos los días con el proyecto? Y desde nuestra óptica no hay absolutamente nada que temer porque desde nuestra organización también tenemos que ser muy cuidadosos del medio ambiente porque si no, justamente, los trabajadores serían los primeros perjudicados.”
Cuando le tocó referir a la mano de obra ocupada en el marco de la crisis y la oposición a la minería en ciertas provincias, el titular de la AOMA resaltó que “en este sector ya hace desde algunos años que venimos repitiendo que no hay desocupación. Hoy para la iniciación de un proyecto minero se hace inevitable la capacitación de personal porque sino no tendríamos trabajadores para trabajar en nuestras minas, y todo aquello que tenga que ver con la construcción que también forma parte de la minería no metálica que incluso no hace mucho tiempo hemos tenido problema, aquí en la provincia de Buenos Aires, que tampoco trajo aparejado baja de trabajo.”
Laplace encuentra que una de las principales debilidades del sector minero reside en la comunicación. “Nosotros tratamos de llevar la tranquilidad a los propios trabajadores y sus familias. Pero creo que en ese sentido estamos fallando en el área comunicacional. Desde hace mucho tiempo la nueva minería, lleva más de una década en la República Argentina, creo que hemos aprendido poco. O si aprendimos mucho no lo hemos sabido comunicar, y creo que hay falencias de varios de los actores del sector” señaló certero. Luego añadió: “hay gente que por cuestiones políticas no le interesa siquiera informarse y siempre van a estar en contra de nuestra actividad.” La sociedad tiene mucho para trabajar respecto de la aceptación a nivel opinión pública de la minería. Hay un debate que debe darse en este sentido, hay que proporcionar un modelo de comunicación en el que todos los actores involucrados logren dar sus puntos de vista. Y en todo caso, poder analizar qué modelo productivo es útil para el país y su gente…
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