| Minería, desarrollo social y construcción de diálogos para el bienestar general |
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Solemos insistir que el diálogo es la herramienta mas importante para construir consensos, y por ende, edificar un país cada día mejor. Fomentar el diálogo entre sectores (públicos y privados, empresarios y trabajadores, políticos y ciudadanos, entre otros) se erige como uno de los componentes mas eficaes a la hora de pensar un país próspero para todos. Uno de esos granitos de arena (que cimientan el futuro cercano) fue el encuentro protagonizado por geólogos del Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina (GEMERA), quienes llevaron adelante una disertación en el auditorio del Museo Egidio Feruglio bajo el lema “Minería, desarrollo social y construcción de diálogos para el bienestar general”. Esta charla, asimismo, contó con al participación del presidente de la asociación el doctor Julio Ríos Gómez, el filósofo Alejandro Rozitchner y el geólogo Mario Hernández. Los especialistas disertaron acerca de los beneficios de lo que denominaron la “nueva minería”, como una alternativa posible no solo en términos económicos, sino también ambientales. Es decir, hay una forma de seguir creciendo y de que el medio ambiente no se altere negativamente. El filósofo Alejandro Rozitchner, siempre agudo y provocador,aportó una particular explicación en derredor de la histórica oposición de la sociedad hacia la minería. Según su mirada esto se debe a un “amor al fracaso”, es decir un modo desear que las cosa sigan como estan, sin pensar las situaciones de manera objetiva. El “fin del melodrama de la contaminación” es una punta de lanza para renovar la mirada hacia la problématica. La sociedad le ha dado la espalda a la minera, según Rozitchner por una falta de compromiso para con lo que se quiere por parte de los actores sociales. “Se quiere riqueza para todos y ya, pero sin bancarse los resultados. Se quiere riqueza sin contaminar y eso no existe”, desafió filoso y filosófico. Por su parte, Ríos Gómez, arremetió con el foco puesto en romper con la mitología ambientalistas por inconducente, improbable e incomprobable. “Nunca se ha podido comprobar” los efectos de contaminación ambiental luego de un proceso de explotación mineral. El geólogo señaló que “han habido muchas denuncias mediáticas pero ninguna se ha comprobado. Hay que decir que de todas las minas que en este momento hay en explotación en la Argentina, no se ha comprobado que ninguna contamine”. De ahí que Ríos Gómez ubique el discurso ambientalista en el plano del “mito”, es decir un lugar que linda con la imprecisión. La respuesta de las empresas debe ser mejorar la comunicación para con la comunidad cercana a la explotación. Dado que no es fácil quebrar el “amor al fracaso” y ciertos mitos arraigados, trabajar en una comunicación unívoca y coherente con el trabajo que se realiza es uno de los desafíos que viene afrontando la industria. De acuerdo con la percepción de Ríos Gómez, es esencial que los procesos mineros se desarrollen con el acompañamiento social, abogando para ellos una comunicación fluida, en manos de gente idónea. En ese sentido, el geólogo señaló que “las empresas que forman parte de GEMERA -dentro de ella está Pan American Silver- como partícipe del proyecto Navidad, saben claramente que nosotros tenemos las puertas abiertas para que la comunidad conozca todos los proyectos. Pero para hablar de minería es necesario que se consulte a gente que sabe, no artistas, cineastas o demás personajes que pueden ser muy carismáticos, pero que no tiene idea de lo que es la nueva minería”. Nueva minería, nuevas voces La llamada “nueva minería” supone una instancia de diálogo permanente con la sociedad. Es decir, tiene una posiciñon inclusiva, en tanto contempla que a la sociedad como agente contralor de los procesos a realizar. E incluye la propuesta de capacitarlos “para que ellos mismos aprendan a tomar las muestras, y puedan cerciorarse de cómo es el impacto ambiental”. Uno de los tópicos abordados durante la disertación fue el uso de agua para el desarrollo de los procesos y la utilización de sustancias tóxicas con alto impacto ambiental. Los disertantes efecturaron un paralelo entre el uso de agua para la exploración y explotación minera, y su uso para el desarrollo de otras actividades como la agricultura o ganadería, y completaron el análisis observando la diferencia de rentabilidad entre una actividad y la otra. “Nosotros comparamos con la cantidad de litros que se requieren para regar cultivos por ejemplo, en estos lugares pauperizados de la Argentina, cuando no se dispone de un caudal de río importante como en otros lados, ni una buena fertilidad del suelo”, hilóel geólogo indicando que “con respecto a la agricultura industrial, ocupamos una infinitésima parte. Por ejemplo en San Juan, solo utilizamos el 0,9%, en todos los proyectos mineros que están trabajando o por trabajarse. El resto, se lo lleva la actividad agrícola y ellos no reciclan esa agua”. Con este marco, es válido señalar que la nueva megaminería, en comparación con otras actividades productivas, posee un grandiferencial a partir del reciclado constante de vital recurso, por lo cual la utilización hídrica no debería representar una preocupación para los habitantes. “Nosotros cuando hacemos los pedidos de agua, es lo máximo que solicitamos, pero estamos constantemente reciclando porque necesitamos reutilizar esa agua. No es que todas las veces usamos esos millones de litros como se dice por allí”, detalló Ríos Gómez. Respecto de la rentabilidad de la producción, éste fue uno de los puntos mas interesantes del debate. El catedrático Ríos Gómez admitió que “hay que tener muy en claro que esto es un negocio e indudablemente que se quiere tener una rentabilidad. Pero hoy hay leyes en la Argentina que imponen que más del 50% se pague en impuestos. A nosotros se nos reprochan las regalías, diciendo que es del 3%, que la minería no deja nada, pero nadie dice del 52% de los impuestos que se llevan, y de eso el 49% va a otros lados, es decir no queda en la provincia”. La minería es una industria de riesgo que requiere una gran inversión y, en tanto, es un negocio las pretensiones de rentabilidad son altas. El presidente de GEMERA puso claridad conceptual en este punto: “serán los políticos de turno, los funcionarios provinciales los que sabrán como armar eso, eso no nos corresponde a nosotros. No es que pagamos el 3%, sino que pagamos el 52% en impuestos, tributos, mas el 38% en costos que a su vez al pagar empresas proveedoras, salarios, energía, combustibles y también estamos pagando mas impuestos. Entonces es todo una cadena que se genera y la rentabilidad de un proyecto minero en Argentina está entre el 10 o 12% de lo que se produce”. La “nueva minería o megaminería” es sin lugar a dudas uno de los proyectos mas desafiantes que encarará en nuestro país, ya que, por ejemplo,lleva adelante programas de explotación que una vez finalizado el proceso de extracción, reestructuran el ecosistema para dejarlo lo menos alterado posible. Es así que luego de la extracción de minerales, los territorios utilizados pueden seguir desarrollando actividades ganaderas o agrícolas. A este respecto, manifestó el geólogo que “posterior al cierre de la mina, estamos obligados por ley a hacer un continuo monitoreo de todo lo que puede quedar como residuo. Hay muchos ejemplos de la minería actual que demuestran que es posible recomponer muchos sectores”. Luego añadió en concordancia con lo predicho: “tenemos que buscar pasturas naturales o especiales, que permitan desarrollarse en esas condiciones de salinidad, de desertificación o de falta de agua. Así y bajo el control estricto logramos que se desarrollen producciones ganaderas e incluso agrícolas, luego de que extrajimos el mineral”.
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